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martes, 19 de abril de 2016

...Y EN LUGAR DE PERDICES, SE COMIERON A BESOS

Pocas veces puedo escribir algo que atraiga tanto a los lectores de mis columnas como a quienes os gustan mis opiniones sobre series y cine, así que estas letras son especiales porque van dirigidas por igual a ambos públicos.

Antes de comenzar, os pongo en situación. Imaginaos que los personajes de Mulán, Caperucita Roja y Dorothy (de El Mago de Oz) vivieran aventuras en un universo alternativo en el que Dorothy hubiera quedado atrapada en un hechizo de sueño y solo un amor verdadero pudiera despertarla (estilo Bella Durmiente). Y entonces, pasa esto (no hace falta afinar el oído para entender el inglés, lo que importa es lo que sucede): 



Seguramente, mezclar los cuentos más tradicionales con la homosexualidad puede ser un escándalo para muchas mentes. Sin embargo, este fragmento de la serie 'Once upon a time' nos da la solución a la homofobia que aún hoy viven muchas parejas gays, que no es otra que verlas como algo normal desde la más tierna infancia. Dicho esto, si el único modo de que las relaciones entre personas del mismo sexo se vean tan normales como los finales felices en los cuentos de princesas, ¿por qué no cambiar el cuento?

A lo largo del capítulo, no se habla en ningún momento de los sentimientos de Caperucita hacia Dorothy, solo se intuyen entre miradas y confidencias con amigas, como sucedería si el objeto del enamoramiento fuera un encantador príncipe azul. Así que creo firmemente que, si una serie puede contar un romance homosexual con las mismas herramientas y la misma normalidad con que se han contado los más clásicos idilios entre hombre y mujer, no debe ser muy difícil que esa normalidad llegue a la mente humana, si para ello educamos a nuestros hijos en la idea de que ser diferente a lo socialmente establecido no es algo malo sino todo lo contrario. ¿O tendríamos hoy las mismas libertades si el ser humano no hubiera luchado día a día contra esas mismas (estúpidas pero siempre existentes) imposiciones sociales?

Sobra decir que el capítulo ha sido aplaudido por la comunidad de fans, no solo por su originalidad sino por su valentía a la hora de mostrar con toda naturalidad algo que ya pasa día a día frente a nosotros. 

No sé si 'Once upon a time' será recordada como una gran serie o si se perderá en un mar de producciones audiovisuales olvidadas, pero confío en que estas imágenes sean el comienzo del "y fueron felices y en lugar de perdices, se comieron a besos".

sábado, 2 de abril de 2016

NO ME DA LA VIDA (II)

Si tengo poco tiempo para ver y comentar todas las películas que me gustaría, menos tengo para hablar de todas las series que veo, si no es con un buen café y mejores amigos presentes. Así que ahí va un review de todas las producciones televisivas que sigo ahora mismo:

El ministerio del tiempo: tremenda sorpresa que vio peligrar su segunda temporada y hoy cuenta con una legión de fans con nombre propio. Los ministéricos. Pese a que Rodolfo Sancho en la piel de Julián Martínez es un atractivo de esta ficción, la incorporación de Hugo Silva como Pacino ha sido todo un acierto que ha mejorado muchísimo tramas y guiones. En cada capítulo se nota la pasión y el saber de Marc Vigil por el mundo del cine. 100% recomendable para quien quiera ver algo diferente con firma de la casa. Punto extra para una web muy currada, para Nacho Fresneda interpretando a Alonso de Entrerríos para deleite de los seriéfilos y para los podcast con historia extra que ofrece la web de RTVE.

The walking dead: Después de un par de temporadas un pelín aburridas, nuestra paciencia se ha visto recompensada con capítulos que se mantienen en alto prácticamente desde el primer frame. Eso sí, los sobresaltos por posibles muertes de protagonistas que luego no son tal, o sí, nos mantienen en una constante montaña rusa de emociones. Si a ello le añadimos que podemos completar información sobre el virus con la precuela Fear the walking dead y la web serie Flight 462, no nos despegamos del ordenador. Y lo sabes.

Juego de tronos: Aunque pase prácticamente un año entre temporada y temporada, esta serie es de obligado visionado para cualquier amante de la pequeña pantalla, tanto por su espectacular producción con un gran número de extras, como por su grabación a lo largo de exteriores en todo el mundo y por ser una adaptación prácticamente imposible de la novela río más grande de todos los tiempos. Si todo esto no es suficiente, basta con mencionar la interpretación de Peter Dinklage como Tyrion Lannister, sin definición posible con palabras. 

Mar de plástico: Desde mi punto de vista, los responsables de su emisión aprovecharon el tirón del éxito de La isla mínima (Goya a la Mejor Película en 2015) y no hicieron nada mal. Aunque no engancha tanto como otros productos similares (Véase Bajo Sospecha) el cliffhanger de la primera temporada nos dejó a todos con la boca abierta y ganas de más. Una pena que el tiempo que están tardando en estrenar la segunda temporada esté borrando ese efecto. Punto extra para Nya de la Rubia y Andrea del Río, tremendas interpretaciones y grandes descubrimientos para la ficción española.

Jessica Jones: La primera ficción hija del matrimonio Netflix-Marvel no ha decepcionado en
absoluto. Sin grandes efectos especiales, incluso algo ridículos por innecesarios (recordemos el momento en el la protagonista hace alarde de su fuerza sobrenatural levantando un más que evidente muñeco de su pareja inconsciente), esta serie atrapa como una droga, el cuerpo pide un capítulo detrás de otro, especialmente por el talento de Ritter y de un enorme David Tennant, que está por encima de cualquier otro aspecto de la serie.

Pretty little liars: el gran mérito de esta serie es, a parte de unos estilismos dignos de cualquier pasarela, mantener a sus fans después de tantísimas vueltas como ha dado, dejando un amplio reguero de villanos que luego son marionetas. Sin embargo, a diferencia de Lost (Perdidos), Pretty Little Liars sí ha sabido dar explicación a todos los enigmas planteados a lo largo de cinco temporadas, para dar un salto de cinco años e iniciar una sexta que promete, especialmente, por el carácter ya adulto de sus protagonistas. Muy atrayente el cambio del personaje de Hanna Marin (Ashley Benson), que ha pasado de ser la rubia tonta a la chica valiente y arriesgada, y la tremenda interpretación de Troian Belisario como Spencer, destacando por encima de las demás protagonistas.

Castle: Sin duda alguna, el secreto de esta serie es la química entre sus protagonistas, la comisaria Kate Beckett (Stana Katic) y el escritor Richard Castle (Nathan Fillion). Con o sin trama amorosa, el trabajo de actores y personajes encandila, siendo capaces de pasar del misterio, el suspense y la investigación más absoluta a la ironía de situaciones increíblemente cómicas. Como todo buen primer plato, sus secundarios son la guarnición perfecta encarnado en Molly Queen, Susan Sullivan (hija y madre de Castle, respectivamente), Seamus Dever y Jon Huertas (detectives compañeros de los protagonistas). Bastante imprescindible para los amantes de la buena televisión.

Once upon a time: Aunque una serie sobre cómo evolucionarían los cuentos Disney en una realidad alternativa no parece la mejor opción entre toda la oferta actual, el hecho de ver a los personajes clásicos mezclados entre sí, enfrentándose a problemas tradicionales o a los deseos de cambiar de bando, hace de esta una serie muy apetecible y entretenida. El único fallo, el exceso de croma. A veces, sangran los ojos.  Mención especial a la actriz Lana Parrilla que interpreta a Regina/Evil Queen; su trabajo es oro puro y no en vano es uno de los personajes favoritos de los fans pese a ser medio villana.





NO ME DA LA VIDA (I)

Con todo lo que hay que ver en cine este 2016, parece no haber tiempo suficiente ni para ir a las salas ni para comentarlo, así que no me queda otra que opinar de dos en dos.

The Dressmaker (La modista) 

Existen películas que son como 100 en una. The Dressmaker (2016), de Jocelyn Moorhouse, es una de ellas. 

Está la parte de thriller, con historias de asesinatos, memorias perdidas, personajes que no son lo que parecen, secretos escondidos y segundas intenciones; la cara cómica encarnada en una irónica e inigualable Judy Davis como madre de la oscarizada Kate Winslet, o el lado western, con una planificación y un escenario que bien puede recordar a los mejores clásicos.

Por supuesto, el vestuario es una parte importante de esta película. Sin embargo, aunque cumple de sobra su cometido, queda eclipsado por una Kate Winslet que no hace nada mal dentro de la pantalla, ni siquiera coser, demostrando que aunque su edad no cuadra ni con Liam Hemsworth ni con su propio personaje, el papel la merece a ella tanto como ella merece estar en esta pequeña joya de la gran pantalla. 

La banda sonora y un elenco de personajes a cada cual más peculiar completan un film que no solo entretiene en las tardes de cine, sino que sorprende mucho y muy gratamente porque, desde luego, no es lo que parece. 

Lo mejor: Ella. Sin duda. 

Lo peor: La escasa promoción. 

La sorpresa: Toda la película. Uno entra en la sala esperando una cosa totalmente diferente y sale sorprendido para bien. 


Cien años de perdón

Para los que siempre hemos defendido que el cine español es más que Almodóvar, el ascenso que nuestros productos audiovisuales están teniendo últimamente es todo un disfrute y Cien años de perdón (Daniel Calpasoro, 2016), un gran ejemplo de ello. 

En una época en la que los espectadores ya no guardan en las salas el silencio de antaño, este largometraje puede presumir de atrapar en la butaca sin posibilidad de movimiento desde el primer minuto. Pese a centrarse en un robo más o menos espectacular, el ritmo ni agobia ni estresa, permitiendo centrar la atención en unas interpretaciones sobresalientes. Todo ello unido a un guión que lleva al espectador de un extremo a otro buscando quién es el bueno y quién el malo y a una crítica muy bien escondida entre escenas de acción, hace de Cien años de perdón una buena, aunque lejana, candidata a los Goya.

Lo mejor: Tosar, De la Serna y Arévalo, por un lado, y la escena en la que los dos primeros confiesan qué ha pasado con el dinero del último atraco, por otro. Un toque de humor muy realista.

Lo peor: Un final descafeinado y algunos giros de guión demasiado rápidos.

La sorpresa: Logra que los espectadores no aparten la mirada ni la atención de la pantalla ni un instante.


SE NOS ESTÁ OLVIDANDO

Canto del Jerusalem en la Plaza de Santa Lucía (Zamora)
Hace ya unos meses que no le dedico tiempo a mi pequeño universo y la Semana Santa de Zamora me parece la mejor excusa para retomar mi pasión por la escritura.

Decía Karina que "volver la vista atrás es bueno a veces" y a mí me parece que eso deberíamos hacer respecto al mejor momento de mi ciudad natal. Pero deberíamos echarla muy muy atrás, casi hasta que nuestros recuerdos se vuelven borrosos y uno no sabe si son de verdad, imaginaciones o anécdotas que nuestros familiares nos han contado. 

Particularmente, recuerdo que eran mis tíos los que me llevaban a las procesiones "de por la noche", esas que me hacían sentir más mayor por estar en la calle y hasta tarde. En los momentos previos a la llegada de las capas pardas o del Cristo de la Buena Muerte, la oscuridad era mi cómplice y corría arriba y abajo, por la Puerta del Obispo o la Plaza de Santa Lucía. Pero en el instante en que los hermanos hacían acto de presencia, eran mis propios familiares los que me advertían del silencio obligado. Y ahí estaba yo, calladica hasta que pasaba el último hermano o cofrade, aprendiendo desde niña lo que un día querré enseñar a mi descendencia. 

Por eso no me cabe en la cabeza que hoy haya madres, padres, tíos, abuelos..., zamoranos o no, que no sean capaz de decir "cariño, te quedas delante de estos señores pero te tienes que portar bien". A nadie debiera importarle que un ser más bajito e inocente que uno mismo se ponga delante en las procesiones, siempre y cuando el infante sea consciente de que no está en una cabalgata de reyes. Pero después de ser testigo de cómo una señora, desde tercera fila, gritaba a su nieto, en primer línea de batalla, "¡Óscar, ¿te vienes o te quedas a ver los tambores del final?!" en plena procesión del Silencio (repito, DEL SILENCIO), pues una no sabe qué esperar. 

También recuerdo que salir en procesión era motivo que reencuentro familiar, de ver a tías, primas y amigas vestidas todas igual y marchar a acompañar a la Virgen. Por tradición, por religión o por el motivo que cada una guardaba para sí, pero nos lo tomábamos en serio y serias y silenciosas recorríamos las calles que tocaban. Silencioso era entonces todo el que acudía a vernos, pese a que somos un montón bastante grande de mujeres vestidas de negro. Pero el respeto y la devoción se podía respirar sin dificultad alguna (nada que ver con todas las conversaciones de las que hoy puedo ser testigo mientras procesiono). Por eso no sé cómo actuar cuando veo a damas, cofrades e incluso cargadores, sacando los móviles para fotografiar al paso; o cuando una dama y sus tres hijas se paran en plena procesión para que Conchi, la amiga que las ve desde la barrera, les haga la foto de turno (por supuesto Conchi las ha llamado a voz en grito para que se percataran de su presencia, tras sonar el móvil de alguien/es que "olvidó" ponerlo en silencio o vibración). 

Otro potente recuerdo de mis primeras semanas santas es el silencio que proseguía al canto del Miserere. Todo un orgullo contenido para los familiares de los cantores o para los amantes de ese único momento que era respetado por todos y cada uno de los asistentes hasta que el Cristo abandonaba la plaza. Por eso, para mí es incomprensible el murmullo que se escucha hoy tras la última nota; no concibo tener que llamar la atención a nadie para recordarle que la procesión no ha terminado de pasar. 

Basura del botellón de San Martín (foto de La Opinión de Zamora)
Tampoco vi mucho en mi niñez que nadie se cagara en Dios porque alguien le pide silencio para escuchar Thalberg; peleas sin sentido por pretender ocupar un espacio minúsculo habiendo llegado escasos minutos antes que los primeros cofrades; no respetar los visibles carteles que informan de que ahí uno no se puede poner, por su propia seguridad, o toneladas de basura más propias de manadas salvajes que de un cúmulo de personas.
A estas alturas del artículo pueden pensar que soy muy tiquismiquis, refunfuñona o cascarrabias y puede que tengan parte de razón. Pero también pueden pensar que la Junta de Castilla y León va a tener que cambiar de estrategia para promocionar la Semana Santa de Zamora porque eso del recogimiento, la devoción, el silencio, el respeto, etc, etc, etc. ya no se estila. Por lo menos, en los últimos años, la Semana Santa saca lo peor de nosotros mismos en cuanto a educación se refiere. 

Y esto tiene una sencilla explicación. Se nos está olvidando que es Semana Santa. Se olvida que esos 10 días hay desfiles procesionales, tradiciones, cultura, arte y un larguísimo etcétera que nada tiene que ver ni con el turismo ni con ningún espectáculo. Se nos está olvidando y se nos olvida transmitir qué es de verdad y cómo cada uno la siente. Para unos es religión, para otros tradición; para unos vacaciones, para otros cultura o para otros tantos, unos días de fiesta. Pero sobre todo, es algo con lo que los zamoranos nacemos y vivimos y que deberíamos asociar al respeto y a la transmisión generacional.

Mis amigos y mi familia me dicen que mando mucho callar en las procesiones y no de la mejor manera, y seguramente tienen razón. Pero no lo hago porque me molesten los susurros o las conversaciones sobre lo lento que va el desfile o los planes después del mismo. Lo hago porque me puede la desesperación de pensar que, si no pongo mi pequeño aunque inútil granito de arena, perderemos lo mejor que tiene está olvidada ciudad tal y como todos a todos nos la enseñaron.




domingo, 14 de febrero de 2016

JOYAS AUDIOVISUALES


Todavía me descoloca lo que el 2016 nos está trayendo en cuestiones audiovisuales. Me faltan días para acercarme a las salas a disfrutar de las joyas que se estrenan cada semana. Pero, haciendo un esfuerzo y robándome mis propias horas de sueño, en estos días he podido disfrutar de dos maravillas cinematográficas.


La novia

Quien piense que el ser fiel al texto de Lorca es un lastre para este largo de Paula Ortíz, está más que equivocado. Las palabras del poeta en los susurros de Inma Cuesta, Álex García y Asier Etxandía atrapan al espectador desde el minuto uno en un alo de tragedia, pasión y belleza audiovisual. Una fotografía impecable, unas interpretraciones más que sobresalientes y un montaje magníficamente estudiado y conseguido logran que La novia sea una de las películas del año y de la historia del cine español.

Lo mejor: ellos y ella. Etxandía, García y Cuesta se salen de la pantalla en cada fotograma. No dudo del talento de Natalia de Molina y le auguro muchos éxitos y más premios, pero el Goya a la mejor actriz este año llevaba velo blanco.

Lo peor:
Que, por desgracia, no va a ser un éxito en taquilla.

La sorpresa: Cómo Leticia Dolera logra contener toda esta historia en su mirada.

El Renacido

Así veo yo a Leo con cada película que estrena: renacido, reinventando y más que preparado para recibir ese ansiadísimo Óscar.

El Renacido es una obra de arte en todos los aspectos. Cada plano es un cuadro que no solo da información sbre la historia sino que también muestra la espectacularidad de un paisaje tremendamente bien escogido, desconocido, que transporta al espectador a un universo extraño pero que, gracias al talento de Leo DiCaprio y Tom Hardy, termina siendo un escenario tan perfecto como cómodo para la población de las butacas.

El sonido no se queda atrás. Tanto la banda sonora como la edición del sonido están diseñados y puestos al servicio de la máxima expresión de la superviviencia humana.

Y pese a que El Renacido puede verse como una película dura, argumentada en los límites del ser humano, tanto físicos como mentales, la verdadera razón por la DiCaprio es justo merecedor del premio de la Academia es que dota a esta descarnada y realista aventura de los más humanos sentimientos.

Lo mejor: El realismo que impregna todo el metraje. Interpretaciones, paisaje, realización, banda sonora, sonido, fotografía... Iñarritu se ha superado a sí mismo.

Lo peor:
Que todavía hay dudas de si Leo conseguirá su premio.

La sorpresa: Que dentro del oso haya una persona.

viernes, 29 de enero de 2016

EN TU CAMA O EN LA MÍA

¿Conocen el programa ‘Casados a primera vista’? Más allá de la llamativa dinámica del reality, una de las novedades de esta edición es una pareja homosexual. Obviamente, el programa emite imágenes de dicha pareja besándose, como hace con el resto de recién casados. Este gesto, un simple y sencillo beso, provocó que alguien escupiera ante mis ojos y exclamara “¡Puaj, que asco!”. No con ninguna de las otras ocasiones en las que dos bocas ajenas se únen como muestra de afecto, solo con esa. Con el ósculo entre dos hombres, pero bocas y besos, al fin y al cabo, muestra de idéntico sentimiento. Me dolió pues entre mis fieles amistades tengo quien se acuesta con otras personas (repito, PERSONAS), independientemente de su género. No le di más vueltas, pero la
casualidad sí y ese mismo día acudí a disfrutar de 'La chica danesa'. En esta película, ambientada en el siglo XIX, también hay claros ejemplos de homofobia, concretamente en forma de paliza a una persona confundida con su cuerpo. 

¿No es escandaloso que, con un siglo de diferencia, todavía  importe más a quién besa y cómo se viste alguien que la persona en sí misma? ¿Qué importará quién esté en tu cama o en la mía?


martes, 26 de enero de 2016

EJEMPLOS

Eso son Steve Jobs y Joy. Dos grandes y opuestos ejemplos de superación. Por un lado, está esa madre a la que cada día le trae un nuevo problema, una bomba de relojería llena de optimismo y una fuerza innhata e inexplicable interpretada por la enorme Jennifer Lawrence. Pese a que el guión es predecible y que la presencia de Robert De Niro y Bradley Cooper pasan desapercibidas por el tremendo trabajo de Lawrence, Joy
es la prueba de que la química con este último sigue intacta tras El lado bueno de las cosas. 

En la otra esquina del cuadrilátero, encontramos a Jobs encarnado en Michael Fassbender, un personaje odioso, lleno de rencor y con grandes problemas de comunicación pese a poner su talento al servicio de la ¿evolución? de la misma. Un ser tremendamente asocial pero rodeado de mucha gente con muchas cosas que decirle a través de un guión con una estructura original e interesante y unos exquisitos diálogos. Sobre Winslet, como réplica de Fassbender, sobran las palabras pues no hay adjetivo que
defina su talento en este y en cualquier papel.

viernes, 15 de enero de 2016

PALMERAS EN LA NIEVE

Creo firmemete que el cine es una de las grandes maravillas creadas por el hombre y considero un infinito placer acudir a las salas tanto como sea posible. 
Con este ansia de cultura y disfrute, acudí a ver ‘Palmeras en la Nieve’ (Fernando González Molina, 2015). Pese a las malas críticas que me han llegado de este largometraje, no salí descontenta del cine. A una fotografía y producción impecables cabe sumar un buen jarro de conocimiento colonial sin pesadez histórica y una actuación particularmente destacable, la de Berta Vázquez. “La Rizos” de Vis a Vis interpreta a Bisila, una mujer que acepta su papel en su cultura pero que, fuera de su entorno natal, es una fémina pasional, una enfermera entregada que se deja llevar por sus deseos profundamente consiente del peligro que supone mezclar lo que se espera de ella con el anhelo más primitivo e irracional. Toda una inspiración para ese ideal de que merece la pena vivir contra viento y marea si es para ser feliz.
En mi opinión, un trabajo digno de galardón.

viernes, 8 de enero de 2016

PRIMER Y ÚLTIMO BUFIDO

Pasadas comilonas, visitas y amenazas de recibir carbón por mal comportamiento, toca volver a la normalidad de cada uno. La mía incluye compartir en estas líneas lo que voy aprendiendo cada 24 horas regaladas y, en esta ocasión, voy a contarles lo que he aprendido la pasada Navidad. Teóricamente, los festivos sirven no solo para compartir ratos entrañables con familia y amigos sino también para descansar y desconectar, aunque sea mínimamente. Pero, a veces, no se puede. En ocasiones, la carga de trabajo y la presión mental son tal que acumulamos y acumulamos hasta que un estado de estrés, ansiedad y apatía se apodera de cada minuto. Estamos de mal humor continuo, nos molesta hasta el más mínimo detalle de la existencia ajena y nuestra compañía deja de ser grata alejándonos de todo. Llegará un punto en el que alguien que no lo merece se llevará una mala contestación y ese será el toque de atención. Conclusión: al primer bufido, frenen. Si no disfrutamos de nuestra existencia, nadie lo hará por nosotros.

viernes, 11 de diciembre de 2015

AHORRAR EN DRAMAS

En ocasiones, no vemos fallecidos como Haley Joel Osment en El sexto sentido, pero sí llegamos a hablar tanto de un tema que hacemos desfallecer a quien escucha. ¿Cuánto sucede esto?, ¿cuándo está algo tan presente en nuestra mente que necesitamos incluso meses para dejar de hablar de ello?

Generalmente, esto pasa cuando una discusión con un ser querido o un gran disgusto nos provoca tal frustración que invertimos horas y horas en darle una solución. Al principio no la encontraremos por una razón sencilla: no hay comunicación con la causa de nuestro runrun mental. Nuestro amigo no nos habla, nuestra pareja no contesta al wassap o nuestra familia no nos escucha. Con el paso del tiempo, valioso amigos, si esa necesaria charla no se ha producido, veremos el trauma con distancia y otros ojos y le daremos explicación. 

Pero recuerden que podrían haberse ahorrado tanto drama escuchando y conversando como seres civilizados, ¿no les parece?

martes, 1 de diciembre de 2015

CHICOTE Y LA VERDAD

Pareciera que en las últimas jornadas, la capital zamorana se hubiera congelado y tan solo un punto caliente ha centrado la atención de los zamoranos: la grabación de ‘Pesadilla en la Cocina’ en el entorno de la Plaza Mayor. 

La gran pregunta que ha rondado por las mentes inquietas que han esperado horas y horas frente al restaurante a reformar para ver, con sus propios ojos, al cocinero Alberto Chicote ha sido unánime: ¿pero esto es verdad o hay un guion? Quienes han vivido la experiencia desde dentro aseguran que no les dieron ningún tipo de directriz y que todo es verdad. Yo no lo pongo en duda, es más, me arriesgo y afirmo que todo es cierto, ya que, gracias a Chicote, he llegado a la siguiente reflexión: ser sinceros y hacer gala de la verdad es sinónimo de publicar una crítica negativa. ¿O han visto a muchos comensales del programa decir algo bueno del restaurante de turno antes de la reforma? Piénsenlo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

SI DIOS EXISTE

Si Dios existe y es un hombre de avanzada edad y barba blanca, con mucho que hacer y enseñar al mundo que ha creado, dudo mucho que esté de acuerdo con que nadie mate en su nombre o por su causa.

Si Dios existe y es mujer, no creo que esté agusto con madres que sufren la pérdida de sus hijos en atentados terroristas o recién casadas que pierden a sus maridos en actos loco e injustos. 

Si Dios existe y es adolescente, estudiante o alguien a quien le queda más de media vida por vivir, estoy segura de que no va a permitir que la violencia y el horro impidan que su vida siga el camino hacia un futuro mejor.

Si Dios es seguidor de un grupo de música o tiene cualquier afición importante en su existencia, no le gustará que el radicalismo y la falta de evolución le impida disfrutar de su pasión. 

Si Dios es deportista, forofo o simplemente un ser social que ama la vida, no debe de gustarle la idea de que vayamos con miedo a un campo de fútbol, a cualquier tipo de espectáculo ilusionante o simplemente, a pisar la calle.

Si Dios existe y es árabe, seguro que no confunde a un terrorista radical con alguien de una religión distinta a la suya o con un nacido en un lugar lejano.

Exista o no exista el dios en el que creemos, lo que no tiene cabida en ninguna vida o mundo son excusas que justifiquen el terrorismo o el miedo, aquí o allí, en esta vida o en cualquier otra.

martes, 10 de noviembre de 2015

EL SÍNDROME DE LA SILLA VACÍA


Nuestro tiempo se ve asolado por una dolencia demasiado común y con difícil curación: el síndrome de la silla vacía. La última tragedia provocada por esta enfermedad ha tenido lugar aquí, en Zamora. Cuatro amigos de diferentes personalidades y estilos de vida se dieron cita en un conocido local de la ciudad para ponerse al día con un café caliente. Tras los típicos “hola, ¿cómo te va?”, la conversación duró unos escasos 10 minutos. Sonó un wassap. Yo era uno de esos amigos. Con pánico, a cámara lenta y gritando mentalmente un aterrador ¡NOOOOOOOOOOOOO!, vi como mi colega cogía el infernal aparato de la mesa y se sumergía en un autismo digital. Antes de poder comprobar si mis otros
compañeros se encontraban bien, Facebook y Twitter también los habían atrapado. Desolada y con mi café aún caliente entre las manos, levanté la mirada con la esperanza de no ser la única damnificada, pero todos los cuellos presentes describían un ángulo en descenso hacia la terrorífica luz de una pantalla. Salvo una persona. Al comprender que éramos las únicas mentes que áun pensaban sin depender de una red social, nos acercamos a la barra, nos presentamos y charlamos, resultando una gran tarde con mejor conversación. Mis amigos subieron fotos a Instagram de nuestra “#superquedada #amigosparasiempre #porestosraticosjuntos”. Tres cafés con su original espuma decorada y fondo difuminado.

viernes, 23 de octubre de 2015

¡NO SEAS ANIMAL!

“Recorte del número de horas de Filosofía en los centros escolares”, “El cine español es el arte con menos inversión del estado”, “La venta de libros cae en picado desde 2011”... Parece mentira que estos titulares ya nos parezcan normales e, incluso, pasen desapercibidos cuando deberían provocarnos todo lo contrario. Cada vez que a nuestro intelecto llegara uno nuevo dato sobre cómo la cultura en nuestro país se convierte en algo olvidado y desconocido, deberíamos llevarnos las manos a la cabeza. 

Cuando alguien enciende el televisor para ver Gran Hermano en lugar de leer un buen libro, nadie sangra, de acuerdo, no muere nadie. Solo somos un poco menos intelegentes y con menos iniciativa para avanzar como raza. Nada de lo que preocuparte ¿no?. Total, ¿qué puede hacer un solo individuo para defender aquella herramienta que ha permitido al ser humano evolucionar hasta llegar a lo que es hoy? Quizá parezca insignificante el hecho de que alguien prefiera sentarse a escribir una historia de ficción, acompañado de un buen café, en lugar de quemar la noche y el sueldo ebrio de veneno; o que un día probemos a consumir cine en versión original en lugar de decantarnos por Torrente y compañía. Quizá sean solo pasos de “culturetas” y, sin embargo, son esos mínimos detalles los que hacen que el hombre se diferencie de los animales salvajes. Por ahí arriba saben que quitándole la cultura al pueblo es fácil dominarlo. Y nosotros les dejamos hacerlo sin cuestionarlo si quiera, sin movernos, sin inmutarnos. 

No obstante, la esperanza no desaparece y otros pequeños pasos, como la inicitiva Muestra Ciudad, que finaliza este fin de semana, o la Fiesta del Cine, que se celebrará del 3 al 5 de noviembre, nos dejan otros titulares: “Más de dos millones de espectadores abarrotan las salas durante la Fiesta del Cine”, “Muestra Ciudad llena Zamora de intesidad cultural”.
Lee, vete al cine, escucha música, escribe. ¡No seas animal!

sábado, 17 de octubre de 2015

DAVID MARTÍN Y MARÍA GARRIDO, SUBCAMPEONES DEL SPAIN SALSA MASTERS

La pareja zamorana competirá en la final mundial de Madrid el 6 de noviembre.

David y María suman un nuevo triunfo a su palmarés. La pareja de baile de origen zamorano se ha alzado con el segundo puesto del Spain Salsa Masters, consiguiendo pase directo a la final mundial. Con su coreografía, el dúo quedó a solo 3 puntos de los ganadores.

Hoy, entre baile y baile, nos cuentan cómo es la vida de un bailarín profesional.

¿Qué se siente al oír tu nombre como subcampeón de España?
David: Impresiona. Estábamos contentos, la actuación salió bien y luchábamos por los primeros puestos.
María: Nos quedamos con el apoyo del público y con que, aunque estrenábamos, hicimos un buen trabajo.
D: Se suele llevar la coreografía preparada y machacada de un año. Nosotros estrenábamos allí y eso es un riesgo.
M: Somos los “piraos” de las competiciones (risas).

¿Cómo os preparáis?
D: Primero tenemos que estar muy seguros de la canción. Luego, seguimos una estructura de presentación de la coreo, una parte más compleja con acrobacias, pasos libres y giros y el final. Después hay que envolverlo todo, dependiendo de lo que te pida la música. Hemos hecho mucha acrobacia, giros y trucos y, en el nuevo montaje, hemos metido más salsa, más secuencias, más baile. Depende mucho de la música.
M: En cuanto al vestuario, nuestras diseñadoras lo han terminado en un tiempo récord, trabajando noche y día. Nosotros damos la idea, el color, lo que nos gusta... Y ellas le dan su toque.
D: Por otro lado, está la alimentación y el ejercicio extra que tienes que hacer para un campeonato como este.
M: Comes más porque bailas más. Nosotros nos metemos mínimo cuatro horas de clases más ensayos, mañana, tarde y noche. Pero estás mucho más pendiente de lo que comes.

¿Se acostumbra uno a ganar?

M: No y menos con coreografías. Si fuera improvisación, podríamos tener ventaja sobre otras parejas, porque llevamos bailando juntos toda la vida. Pero en coreografía, te puede pasar de todo. Yo puedo llevar un año preparando el show y tropezarme y otro que no baile tanto, hacerlo mejor.
D: Y te pueden sorprender. Alguien con una trayectoria no demasiado buena, se prepara, mejora y al presentarse, te sorprende.

¿Qué tiene que tener un buen bailarín de salsa?

D: Nuestra pasión y profesión es la danza en general. Cuando compites, ya no te piden que bailes solo salsa. Sí tiene que ser un 80% de lo que se ve pero ahora no valoran al que mejor baila salsa.
M: Se valora al que mejor línea de clásico tiene, la mejor técnica, el mejor estilo, el swing...
D: Si te formas en varios estilos, se va a notar en el escenario, por eso nos dedicamos solo a la salsa. Somos bailarines, hacemos un poco de todo lo que se puede hacer y tratamos de transmitir eso en el escenario.
M: El mejor bailarín de salsa, hoy no ganaría. Gana el más completo.
D: Por otro lado, siempre hay que ser humilde.
M: Y realista.
D: Tienes que saber cuáles son tus condiciones y saber que puedes superarlas con mucho trabajo. Si quieres llegar alto, tienes que sacrificar horas con tu gente, horas de sueño y hasta tu trabajo.
M: Lo tienes que sacrificar todo.

¿Qué destacáis el uno del otro?
M: Te vamos a decir los dos lo mismo porque nos hemos formado juntos. Todo lo que ha aprendido él, lo he aprendido yo. David es súper completo. Nos corregimos y aprendemos el uno del otro. Somos como hermanos. Vamos en pack (risas).
D: A María, la he visto crecer. Discutimos, claro, pero si no, no llegaríamos más allá.
M: David es la persona que más veo a lo largo del día. ¡Es imposible ligar con nadie!

¿A quién le dedicáis este título?

D: A los que siempre están ahí. Familia y amigos. ¡Y a todos los me gusta del Facebook!
M: ¡Y a mi fisio! (risas)
D: Nos sentimos muy arropados Nos ha animado gente que venía con otras parejas, la compañía de Adrián y Anita de Valencia, gente de Zamora, las redes sociales... El apoyo es grandísimo, hagamos lo que hagamos, siempre tenemos gente animando y es de agradecer.
M: Hay personas que están ahí al 100%, pase lo que pase. Familia y amigos sobre todo pero no solo ellos. Nos sentimos muy queridos y se agradece muchísimo.

viernes, 16 de octubre de 2015

GANAR A DIARIO



Ahora que bajan las temperaturas y nos parece imposible haber llevado manga corta o bikini hace un suspiro, el frío y el color gris parecen adueñarse de todo cuanto llena nuestro día a día.

De lunes a jueves, el plumas, la bufanda y la naricilla roja mandan y el viernes, el PMS (película-manta-sofá) parece el mejor plan para pasar la noche.
Sin embargo, como decía Calle, el personaje de Candela Peña en ‘Princesas’, de Fernando León de Aranoa, allá por el 2005, “hay un día, ya verás, hay un día que es la hostia”.

Nada menos que diez años han pasado desde el estreno de este largometraje y tal afirmación sigue siendo cierta. Existe un día en la vida de todas las personas que parece mágico. Llega sin avisar y por eso hay que estar siempre listo para recibir energía positiva de lo que sea porque las señales son las que nos permiten identificar ese día. En esas 24 horas puede pasar de todo y todo bueno. Quizá veas a un antiguo jefe que nunca valoró tu trabajo y le demuestres lo feliz y realizado que te sientes en tu nuevo puesto; quizá vayas a clase de zumba y nunca te equivoques en las coreografías. Puede que alguien te haya hecho tu plato favorito al llegar a casa o, en uno de los mejores casos, puedes ganar aquel concurso que perdiste tiempo atrás.

El día perfecto puede ocurrir una vez o varias pero lo importante es estar dispuesto a vivirlo. Como no avisa, si pasamos nuestra existencia entre nubes de tormeta, nunca nos daremos cuenta de que el día ha llegado y pasará de largo para alegrar la jornada a quien sepa valorarlo.
Mi consejo es que vivamos cada día como si fuera perfecto. Que si tenemos problemas graves, que nos superen, también sepamos ver las cosas buenas que nos ayudarán a solucionarlo. Así, cuando termines el día que sea y reposes tu cabeza en la almohada, quizá te darás cuenta que el día perfecto no te escoge a ti. Tú eliges cuántos días perfectos quieres vivir.


domingo, 11 de octubre de 2015

DE REGRESIÓN NADA


Si Amenábar quería jugar con el título de Regresión para dar a entender que volvía al suspense y tensión características de sus grandes obras, me temo que no lo ha conseguido.

A su favor he de decir que la pretensión de introducir al espectador en la idea del "miedo al miedo" y de la histeria colectiva es brillante y actual, y a ella están enfocados todos los elementos audiovisuales del largometraje: lluvias, cielos oscuros, coches que van de un lado a otro por carreteras solitarias y un etalonaje que juega magistralmente con los grises, verdes y azules creando una atmósfera muy cercana a The Killing o productos similares. Pero no es suficiente. 

Aunque Ethan Hawke desarrolla extraordinariamente su papel como detective al que el caso comienza a sobrepasar personal y mentalmente, es su caída a los infiernos el punto en el que el film empieza a decaer. El último tercio de la película se descontrola desmejorando todo lo conseguido en los minutos anteriores. Regresión nos tienta tan bien con aliento contenido, esperas que no acaban y una sentimiento de curiosidad extremo que la verdad no está a la altura de las espectativas generadas. 

Sobre Emma Watson ni puedo ni quiero pronuciarme porque su papel está muy desaprovechado. El tormento de su personaje bien podría dar lugar a escenas con más diálogo y tensión y, sobre todo, un poco más de acción y menos llanto. No obstante, es un gustazo saborear la química que Watosn logra con Hawke. Le auguro muy buenas oportunidades a este actriz, su talento es indiscutible.

Por el momento, yo me quedo con Tesis y Abre los ojos. Ahí está el auténtico Amenábar.



viernes, 2 de octubre de 2015

TAN NATURAL COMO QUERER A UNA MADRE

CR7 ha manifestado que no lleva tatuajes porque no podría donar sangre.

Ayer concretamente acudí a donar mi sangre. Cuando se lo comenté a quien en ese momento compartía su tiempo conmigo, me contestó “Eres muy solidaria”. Lejos de sentirme adulada, la expresión de mi cara fue de extrañeza y la palabreja se quedó un rato dando tumbos por mi mente. 

Solidaridad. ¿Se puede decir que alguien es solidario cuando ofrece algo sin ningún esfuerzo? Es decir, el amor que yo le doy a mi madre, no me cuesta, la quiero“porque me sale”, porque me dio la vida, porque es natural (y porque es maravillosa). Esto es así del mismo modo que, hasta donde mi conocimiento llega, ni a mí ni a nadie nos cuesta estirar uno de nuestros dos brazos y apretar el puño durante unos minutos, sin siquiera ser conscientes de que con este sencillo gesto podemos lograr algo tan excepcional como salvar una o más vidas. 

Ni querer a mi madre ni donar sangre son actos que me supongan el más mínimo esfuerzo, por lo que me parece injusto creerme solidaria por hacer algo que, en realidad, debería estar imprimado en el carácter y la filosofía humana. Del mismo modo que uno quiere a su familia toda la vida o que somos paño de lágrimas si suena una voz desconsolada al otro lado del teléfono, deberíamos aprender desde nuestra más tierna edad que donar sangre es casi, casi, una obligación.

Quizá dones y nunca veas el favor devuelto así que, tal vez, no seas consicente, porque nadie te lo ha eseñado como es debido, de la increíble repercusión que tu acto supone. Sé que la idea puede ser desoladora pero puedes reconfortarte en la imagen de que, a lo mejor, hay alguien por ahí disfrutando de la vida, queriendo a su madre, gracias a que, una vez, tú donaste.

viernes, 25 de septiembre de 2015

DESCANSAR NO ES UN LUJO

Cuando nuestra mente se siente presionada, el hipotálamo da la alarma a través del sistema nervioso y una serie de hormonas, como la adrenalida (que aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y el suministro de energía) y el cortisol (que favorece la glucosa en sangre y altera los sistemas inmune, digestivo y reproductor y los procesos de crecimiento). Suena mal, ¿eh? En cristiano, esto significa que el estrés nos puede provocar desde los típicos dolores de cabeza o tics nerviosos hasta obesidad, depresión, reducción del deseo sexual y/o la fertilidad, menstruación irregular e incluso enfermedades cardiacas. 

Como ven, el descanso no es ningún lujo, sino todo lo contrario, una necesidad.

viernes, 28 de agosto de 2015

EL HOMBRE HA ESTADO EQUIVOCADO TODA LA VIDA



Primero pensamos que la tierra era plana y, cuando nos habíamos desecho de todos los blasfemos que aseguraban su redondez, vimos que nadie había caído por el borde y admitimos que los difuntos tenían razón.

Luego pensamos que la gente de color era inferior y los utilizamos como esclavos. Hoy, pese a que queda mucho por andar en el camino de la tolerancia y el respeto a aquel que es diferente, el presidente de los Estados Unidos de América es negro.

También nos dió por pensar que las mujeres no podían votar y que debían quedarse en casa limpiando y cuidando a las futuras generaciones pero, aunque queda una infinidad por hacer en el campo de la igualdad de género, ahí están hoy las mujeres, pariendo, cocinando, trabajando, votando y lo que se les ponga por delante.

Muchos digeron que, por cómo ha sido el devenir político de Zamora, solo el PP gobernaría aquí. Y ahí está Guarido, sorprendiendo a media España y siendo entrevistado por Wyoming. También se equivocan los padres cuando creen que saben a ciencia cierta lo que es mejor para sus hijos, esas futuras generaciones que, espero, puedan decir que confudíamos tradición y cultura con salvajada cuando hablen de una costumbre abolida como deberá ser el toreo.

El hombre ha estado equivocóandose toda la vida y la única manera de no equivocarse no existe. Tan solo la posibilidad de seguir viviendo y aprendiendo.